Efectos del contrato sin relación de trabajo.
Otra
explicación de por qué el legislador contempló las dos figuras –contrato y
relación- es el art. 24, LCT: “Los efectos del incumplimiento de un contrato de
trabajo, antes de iniciarse la efectiva prestación de los servicios, se
juzgarán por las disposiciones del derecho común, salvo lo que expresamente se
dispusiera en esta ley. Dicho incumplimiento dará lugar a una indemnización que
no podrá ser inferior al importe de un (1) mes de la remuneración que se
hubiere convenido, o la que resulte de la aplicación de la convención colectiva
de trabajo correspondiente”.
Si
la causa-fuente más frecuente de la relación es el contrato, aquí vemos la
situación inversa. Hubo contrato pero este no tuvo inicio de ejecución. Se ha
verificado el consentimiento, pero no se ha inaugurado el trato sucesivo. La
norma contempla una forma de indemnización (con un mínimo tarifado), que
debería abonar el empleador que rescinde el vínculo contractual antes de
recibir la prestación. El actor, en ese caso, tiene plena libertad de acreditar
los daños que le causó el obrar ilegítimo del demandado.
Esta
norma puede ofrecer alguna asintonía sistémica con el período de prueba. En éste
hubo contrato y relación, y frente a una extinción “ante tempus” opera una
tarifa residual (15 días de salario en caso de no otorgar preaviso), y
eximición del pago de indemnización por despido. Ello demuestra que podría
estar en mejor situación quien fue contratado y no dio inicio a la relación que
aquél que pasó por las dos etapas y su contrato fue rescindido por el no
agotamiento del período de prueba…
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