Sistemas de estabilidad.



En la República Argentina no existe, en el empleo privado, estabilidad en el empleo para los trabajadores de base.

Hablar, por tanto, de “estabilidad” absoluta o relativa, propia o impropia, es acudir a eufemismos con el afán de encubrir la tosca realidad: hay inestabilidad en el empleo.

Mientras exista la facultad de despedir, aunque sea abonando una indemnización, todas las facultades patronales –de dirección, de variación, de contralor, de organización y disciplinarias– se exorbitarán y es más probable que se sigan cometiendo los abusos laborales desbalancean al contrato de trabajo y acentúan la hiposuficiencia del trabajador, gráfico concepto acuñado por Cesarino Junior.

Esto significa que el contrato de trabajo ya es flexible.

Solamente existe un sistema de protección contra el despido arbitrario e improcedente, que se traduce en el pago de una indemnización tarifada o forfataria, con el propósito de cubrir la manda constitucional del art. 14 bis.

Es importante discernir que la “estabilidad” es una “institución” en los términos del art. 9°, LCT, es decir para elaborar el juicio de compatibilidad entre el régimen general y el específico regulado por la ley 12.981.

De esta “institución” se derivan “subinstituciones” que analizaremos en los siguientes puntos del programa. Algunas de ellas, por estar previstas en el estatuto son las aplicables y otras, no previstas, activan la aplicación supletoria de la LCT como lo hemos visto en el punto respectivo. Son ellas:










j) La jubilación del trabajador.

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